¿Se puede recoger en convenio regulador la guarda y custodia y el régimen de visitas de una mascota? | Vexo Abogados

Hoy nos preguntamos acerca de las posibilidades de suscribir en el convenio regulador de divorcio a favor de qué cónyuge quedará la guarda y custodia de una mascota compartida y qué régimen de visitas le corresponde al otro cónyuge.

En el art. 90.1, del Código Civil se indica el contenido mínimo del convenio regulador, entre el que no se hace referencia a la tenencia de mascotas. Por lo tanto, si nos atenemos a lo preceptuado en el Código Civil, parece que sólo podemos considerar a la mascota como un bien ganancial, lo que permitiría adoptar alguna medida al respecto, como la liquidación sobre su propiedad.

En cuanto a la posibilidad de fijar visitas y solicitar ejecución de las mismas, cabe destacar el auto de Audiencia Provincial de Barcelona, de 5 abril 2006, que reconoce que en los juzgados y tribunales de familia puede colegirse que, incluso, ha dejado de ser anecdótico que en convenios reguladores se establezcan acuerdos minuciosos sobre animales de compañía y se mantenga en proindivisión la propiedad de los mismos, con especificación de periodos de tenencia de uno y otro dueño, o que se establezcan eventuales derechos de utilización alterna respecto de perros, gatos y hasta de tortugas o lagartos, teniendo en consideración que son bienes esencialmente indivisibles, a los que es de aplicación la regla del primer párrafo del art. 401, del Código Civil.

No obstante lo anterior, la litigiosidad respecto a esta clase de cuestiones no suele ser frecuente y desde los Juzgados se recomienda, en la medida de lo que resulte razonable, que las partes no establezcan litigios respecto a tales hipotéticos derechos que, aun estando recogidos contractualmente, trascienden de lo jurídico o, con más precisión, de lo jurídicamente exigible.

Es una cuestión debatida por la doctrina si determinados pactos extra jurídicos pueden ser incluidos en los convenios reguladores del divorcio, o si éstos únicamente deben contener únicamente los acuerdos sobre los extremos a los que se refiere el art. 90, del Código Civil. Lo cierto es que el precepto mencionado sólo indica el contenido mínimo que debe incluir el convenio regulador, lo que parece dar lugar a la inclusión de cualesquiera otros hechos que hayan acordado las partes. Si no se cumplen los pactos establecidos y aprobados, se entiende que serán susceptibles de ser sometidos a controversia contenciosa y, por consiguiente, de decisión judicial dirimente. Sin embargo, aquellos que consideran que los acuerdos sobre animales de compañía son voluntarios, aluden a su carencia de trascendencia jurídica, lo que da lugar a la imposibilidad de su ejecución. Parece que en la doctrina encontramos puntos de visto confrontados que, sin duda, podrían evitarse de existir una normativa más precisa en el ámbito animal.

logo-footer

SÍGANOS EN:                    

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR